Qué otra mascota puede tener un vampiro?

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Bienvenido al blog de El Conde. En este espacio encontrará el reflejo de obscuras obsesiones, fuente y matriz que impulsan estas historias.
Historias de amores, de agonías, de ese absurdo que surge de la fusión entre realidad y las ideas.

jueves, 27 de mayo de 2010

El Cascoteao

El cascoteao

Una vez hace un tiempo hablando con una loquita, le dije que el interior de mi provincia es de terror, sin saber yo, que era de un pueblo perdido en el eterno polvaderál santiagueño, por lo que se sintió profundamente ofendida.
Claro, desde hace años la loca vive en Buenos Aires. Vuelve a su pueblo de tanto en tanto y cuando lo hace, seguro la pilotea de hetero unos días, total para mariconear está el face.
Ahora digo yo, si en su pueblo se está tan bien como para ofenderse si le dices que viven en la edad de piedra. ¿Por qué se fue?
 ¿Por qué no siguió siendo la mariquita del barrio? La que te acompaña a seguir al chongo porque crees que te pone los cuernos, la que te defiende y te cuenta los chismes y se calla tus secretos, la que le tiñe las canas a tu vieja para no pagar la peluquera, la que tenía que salir a ver si conseguía algo por ahí, pero se queda y hace el bizcochuelo para que el sobrino lleve a la escuela el lunes, esa a la que sabes vas a encontrar a la madrugada para ir a acompañar a la mina  a la que el marido la recagó a patadas y hacer quilombo en la comisaría porque a la marica, mal que mal ya la respetan de tantas veces que la tuvieron ahí y los canas ya se lo comieron todos. Esa marica que para no padecer se volvió ciega, sorda y muda, para no saber lo que por la calle le dicen, para no lastimarse la autoestima con la seguridad de que le pasa lo peor que le puede pasar a una marica, ser feo y pobre, y además ver que se vienen los años encima y sigue sola, ya no esperando un príncipe azul que la rescate del pueblo, de su destino y poder sacarle la lengua al pueblo entero desde la luneta del auto 0km del chongui. No, ya no espera eso, ya no espera nada, hasta no hace mucho creía en que llegaría su desconocido a la estación, ni lindo, ni feo, ni rico, ni pobre, sólo él, alguien que le diera un beso y un abrazo delante de todos y demostrara que así también se ama.
Aunque si de amar se trata, sabe bien lo que es, porque todavía llora si está un poco en pedo y escuchando música lenta, se acuerda del chongui al que le bancó la joda, las birras y hasta los pañales y la leche para las hijas, sólo porque lo amaba y él una vez, sólo una vez le dio un pico en una calle oscura.
Pero no, es más fácil rajarse del pueblo con las primeras pulsiones de cosas raras, de extrañas sensaciones que de seguro no se podrán frenar más tarde. Rajarse a una gran ciudad en la que se sea uno más, un puto más en medio de tanta masa de putos, en la que ser invisible es natural y frecuentar lugares y gente del ambiente, los boliches, los gimnasios, los pabs, bares, saunas, hoteles y perderse en medio de otro rubro de la industria recién descubierto y por eso rentable y que por lo mismo se te atiende como una princesa y siendo una princesa seguro aparecerá el príncipe que te dirá que te ama, y gratis! Te propondrá vivir juntos y serás una marica con parejaaaaaaa!!
Pero que nadie se atreva a hablar mal del pueblo natal, la casa de ma y pa. Lo que pasa es que sos una marica histérica a la que nunca cascotearon por puto.

El Conde

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